The CIP Lima planteó reforzar el control sobre la venta y uso de agroquímicos en el país, luego de que el Tribunal Constitucional (TC) ordenara la suspensión temporal de productos fitosanitarios que contienen cinco sustancias activas destinadas a cultivos para consumo interno.
La medida alcanza a productos con clorpirifos, metomil, glifosato, imidacloprid y clotianidina. Frente a este escenario, el Consejo Departamental de Lima del Colegio de Ingenieros del Perú considera necesario fortalecer la asistencia técnica a los agricultores y promover un manejo más especializado de las plagas.
Miguel Iglesias Inciso, ingeniero agrónomo del CIP Lima, propuso que la venta de agroquímicos esté condicionada a la presentación de una receta emitida por un ingeniero agrónomo, luego de evaluar previamente el problema fitosanitario en el campo.
CIP Lima plantea mayor control en la venta de agroquímicos
La propuesta busca que la elección de un producto no dependa únicamente de la disponibilidad comercial o de experiencias anteriores, sino de una evaluación profesional que considere el historial de aplicaciones y las características específicas de la plaga.
Según Iglesias, conocer qué sustancias fueron utilizadas previamente permitiría diseñar una estrategia de control más adecuada y evitar aplicaciones repetitivas que puedan reducir la efectividad de los productos.
El especialista sostuvo que los agroquímicos continúan siendo herramientas necesarias para el manejo fitosanitario, pero remarcó que deben emplearse de forma técnica y responsable.
Cambiar de marca no garantiza mayor efectividad
Uno de los principales riesgos señalados por el especialista es la resistencia de las plagas.
El uso reiterado de productos con un mismo mecanismo de acción puede favorecer la supervivencia de individuos resistentes y disminuir progresivamente la eficacia de los tratamientos.
Por ello, Iglesias explicó que cambiar únicamente de marca comercial no necesariamente resuelve el problema, ya que distintos productos pueden actuar de la misma manera sobre una plaga.
La recomendación es revisar la información de las etiquetas y alternar mecanismos de acción para evitar que una misma estrategia de control se repita constantemente.
No obstante, el especialista aclaró que una menor eficacia tampoco significa automáticamente que exista resistencia.
Entre las posibles causas también figuran errores durante la aplicación, deficiencias en la calidad del agua utilizada para preparar la mezcla, condiciones desfavorables de viento, una cobertura insuficiente del cultivo o intervenciones realizadas cuando la plaga no se encuentra en una etapa vulnerable.
Incrementar las dosis puede elevar costos y riesgos
El CIP Lima también advirtió sobre la práctica de aumentar las dosis cuando un producto deja de ofrecer los resultados esperados.
Iglesias explicó que esta decisión puede incrementar el gasto del agricultor y elevar su exposición a los agroquímicos.
Asimismo, un uso mayor al necesario podría repercutir en los consumidores por una mayor presencia de trazas de pesticidas y también trasladarse a los costos de producción agrícola.
En ese sentido, el planteamiento del gremio profesional no apunta a eliminar estas herramientas, sino a mejorar la manera en que son seleccionadas y utilizadas.
Prevención debe comenzar antes de la campaña agrícola
Para reducir la dependencia de respuestas químicas una vez que aparece una plaga, Iglesias planteó trabajar desde la planificación de cada campaña.
Esto implica evaluar previamente las condiciones ambientales, el tipo y variedad de cultivo, así como los problemas fitosanitarios identificados en terrenos cercanos.
A partir de esa información, pueden incorporarse estrategias que combinen distintas alternativas y no dependan exclusivamente de agroquímicos.
Entre ellas figuran barreras físicas, control etológico y prácticas de manejo del cultivo, dentro de un esquema preventivo.
“Siempre es más barato prevenir que curar”, sostuvo Iglesias.
Fallo del TC también contempla acompañamiento técnico
El enfoque planteado por el CIP Lima coincide con uno de los componentes establecidos en la decisión del Tribunal Constitucional.
El fallo dispone impulsar programas de acompañamiento técnico a los agricultores para promover prácticas de manejo de plagas compatibles con la inocuidad alimentaria y alternativas fitosanitarias consideradas menos riesgosas.
En este escenario, el control de agroquímicos pasa no solo por establecer restricciones, sino también por fortalecer la capacitación y el asesoramiento especializado a quienes toman decisiones directamente en los campos de cultivo.
Para el CIP Lima, una mayor participación de ingenieros agrónomos permitiría mejorar la selección de productos, anticipar problemas de resistencia y reducir aplicaciones innecesarias, manteniendo al mismo tiempo las herramientas requeridas para proteger la producción agrícola.






