Una mina puede identificar oportunidades de mejora, pero llevarlas a la práctica y sostenerlas exige que sus equipos entiendan cómo funciona la operación en conjunto. Así lo plantea Andrew Hulme, gerente general y ejecutivo sénior de la operación de Sibanye-Stillwater en Australia y conferencista de Excelencia Operacional 2026. Para él, coordinar a las distintas áreas es fundamental para convertir las estrategias de mejora en resultados.
El especialista desarrollará ese planteamiento en su conferencia «Donde la estrategia se encuentra con la ejecución: cómo maximizar los activos y procesos mediante la minimización de la variabilidad». La ponencia forma parte de la programación que InterMet ha preparado para este encuentro y Minería 5.0, dos congresos que se realizarán simultáneamente el 29 y 30 de octubre en el Hotel José Antonio Deluxe de Miraflores, en Lima.
Reducir la variabilidad para mejorar la operación
En una entrevista para MinerIA y Proyectos, Hulme explicó que la variabilidad está presente en casi todos los procesos mineros. La roca, la ley del mineral y las exigencias para los equipos de voladura y acarreo cambian, mientras que los recursos suelen asignarse sobre la base de condiciones promedio. Preparar toda la operación para atender siempre la demanda máxima, señaló, elevaría demasiado los costos.
Por ello, considera que la eficiencia pasa por reducir la variabilidad donde sea posible y trabajar en función del cuello de botella del proceso. A su juicio, la excelencia operacional exige dos decisiones centrales: concentrar los esfuerzos en los cambios más importantes y comprender de dónde provienen las variaciones que afectan el desempeño diario.
Esa tarea requiere que cada área conozca el efecto de sus decisiones sobre el resto de la operación. «La base de una buena cultura de excelencia operacional es que todas las áreas comprendan el negocio y cómo se distribuyen los recursos a lo largo del flujo del proceso», afirmó Andrew Hulme.
El especialista también cuestionó que se premie un resultado excepcional sin examinar su efecto sobre el resto de la operación. «Siempre que sea posible, no se deben premiar los “récords”, porque inevitablemente generan fuentes de variabilidad cada vez mayores», indicó. Su planteamiento apunta a evaluar el rendimiento del proceso completo y no únicamente el resultado aislado de un área.
Como ejemplo, recordó el rediseño de la distribución de explosivos en una voladura de producción durante los primeros años de su carrera. Al reducir y uniformizar la energía aplicada a la roca, se obtuvo un mayor tamaño promedio de fragmentos y aumentó la carga útil promedio de los equipos de acarreo. Según relató, también disminuyeron las colgaduras, el polvo y el consumo de explosivos, entre otros efectos que contribuyeron a reducir el costo de producción.
El desafío de sostener las mejoras
A partir de su experiencia en trabajos de excelencia operacional para Glencore en América Latina, Hulme señaló que encontrar oportunidades suele ser más sencillo que conseguir que los cambios perduren. Compartir información y despertar la curiosidad de los equipos ayuda a generar ideas; la dificultad, sostuvo, está en mantener la disciplina para ejecutar las mejoras prioritarias sin desviarse hacia otros proyectos.
Esa experiencia también le ha mostrado que las soluciones no dependen siempre de un nuevo diseño técnico. «Algunos proyectos requieren mejores diseños, pero muchos exigen cambiar comportamientos», afirmó. Por eso considera necesario combinar el conocimiento técnico con la experiencia directa en las operaciones y la comprensión de las decisiones de las personas.
Consultado por el papel de la inteligencia artificial y la automatización, Andrew Hulme reconoció que estas herramientas permiten identificar variaciones y detectar cambios en los procesos. También señaló que algunas aplicaciones de IA pueden contribuir a la productividad y la seguridad. Sin embargo, advirtió que el volumen de datos puede convertirse en ruido si no se distingue qué información es relevante para decidir.

«La principal fuente de variabilidad operacional es el comportamiento humano», sostuvo. A su juicio, las decisiones de las personas no se resolverán fácilmente solo con IA o automatización, y los datos pueden conducir a conclusiones engañosas si se interpretan sin conocer el contexto de la operación.
Andrew Hulme espera abordar además cómo preparar los recursos minerales para el futuro. Considera que yacimientos de menor ley podrían volverse rentables si cambian los precios y mejora la productividad, por lo que propone estudiar con anticipación el potencial de los recursos, incluidos los depósitos de relaves.
Participación minera y agenda de los congresos
Su participación aportará a Excelencia Operacional 2026 una mirada sobre la distancia entre diseñar una estrategia y conseguir resultados sostenidos en mina. En paralelo, Minería 5.0 reunirá exposiciones sobre digitalización, automatización y tecnologías aplicadas a la industria.
Entre ambos encuentros se desarrollarán alrededor de 50 actividades, incluidas charlas técnicas, conferencias y paneles, con representantes de Perú, Chile, Australia, Francia y Brasil.
La agenda incluye a especialistas de Alpayana, Marcobre, Minera Las Bambas, Minsur, Volcan, Poderosa, Compañía Minera Lincuna y Consorcio Minero Horizonte, entre otras compañías. Entre los primeros auspiciadores figuran JEBI, Smart Mining, Empírica y Huawei.
Para información sobre los congresos, entradas, stands y auspicios, los interesados pueden comunicarse al WhatsApp +51 987 975 959 to write informes@encuentrometalurgia.com.






