Los hidrocarburos, especialmente el gas natural, podrían desempeñar un papel estratégico en el abastecimiento energético que requiere el crecimiento de la inteligencia artificial (IA). Así lo sostuvo el ingeniero petroquímico Ricardo Bisso Fernández durante el Simposio RESMINE 2026, donde analizó los desafíos que plantea la expansión de los centros de datos y la necesidad de contar con electricidad de suministro continuo.
El especialista, con más de 40 años de experiencia en el sector y exmiembro de la Comisión de Seguridad Energética del CDL-CIP, presentó la ponencia «Los Hidrocarburos como Energy Bridge para la Inteligencia Artificial», en la que destacó el papel del gas natural como una alternativa de transición frente al incremento de la demanda eléctrica de la industria tecnológica.
Según su exposición, el desarrollo de modelos avanzados de IA y la ampliación de la infraestructura digital requieren sistemas capaces de suministrar energía de manera estable durante las 24 horas del día.
Hidrocarburos e inteligencia artificial: el desafío del suministro eléctrico
El crecimiento de los centros de datos está incrementando las exigencias sobre los sistemas eléctricos, especialmente por la necesidad de mantener operativos servidores y equipos de procesamiento de alto rendimiento.
Bisso explicó que esta demanda plantea desafíos para las fuentes de generación intermitentes, como la solar y la eólica, cuando no cuentan con sistemas de almacenamiento o respaldo suficientes para garantizar un suministro continuo.

En ese escenario, el especialista identificó al gas natural como una fuente de generación firme y flexible, capaz de complementar otras tecnologías dentro de la matriz energética.
Su planteamiento se centra en la necesidad de asegurar la continuidad de las operaciones digitales mientras avanzan las soluciones de almacenamiento y generación eléctrica de bajas emisiones.
Gas natural y centrales de ciclo combinado para centros de datos
Durante su presentación en RESMINE 2026, Ricardo Bisso destacó las características operativas de las centrales de ciclo combinado que utilizan gas natural.
Estas instalaciones permiten generar electricidad mediante turbinas de gas y aprovechar el calor residual para producir energía adicional, mejorando la eficiencia del proceso.
De acuerdo con el especialista, su capacidad de respuesta ante las variaciones de demanda puede contribuir a la estabilidad de los sistemas eléctricos que abastecen a los centros de datos.
Asimismo, señaló que algunas operaciones tecnológicas pueden recurrir a esquemas de generación eléctrica privada junto a sus instalaciones, con el objetivo de reducir su dependencia de redes públicas que enfrentan restricciones de capacidad.
Este tipo de soluciones, explicó, responde a la necesidad de evitar interrupciones que puedan afectar procesos informáticos de alta exigencia, como el entrenamiento de modelos de inteligencia artificial.
Refrigeración de servidores aumenta los desafíos energéticos
Otro de los aspectos abordados por Bisso fue la relación entre el consumo de electricidad y la utilización de agua en la infraestructura digital.
Los centros de datos necesitan sistemas de refrigeración para controlar la temperatura de los procesadores y otros equipos que funcionan de manera continua.

Según el especialista, las alternativas destinadas a reducir el consumo de agua pueden incrementar, en determinadas condiciones, los requerimientos eléctricos de refrigeración.
Esta situación obliga a evaluar conjuntamente la eficiencia energética, la disponibilidad de agua y la continuidad del suministro eléctrico.
En ese contexto, Bisso sostuvo que la planificación de nueva infraestructura digital debe considerar tanto las necesidades de generación como las condiciones ambientales y operativas de cada instalación.
Hidrocarburos como puente energético hacia 2035
Como parte de sus conclusiones, el especialista planteó que los hidrocarburos no deben entenderse como una solución energética definitiva, sino como un recurso de transición durante el periodo 2025-2035.
En particular, señaló que el gas natural podría contribuir a sostener el crecimiento de la economía digital mientras se desarrollan y despliegan otras tecnologías capaces de proporcionar electricidad continua con menores emisiones.
Entre las alternativas mencionadas figuran los reactores nucleares modulares pequeños (SMR) y la energía geotérmica, cuyo desarrollo podría ampliar las opciones de abastecimiento para las industrias de alto consumo eléctrico.
Bisso también destacó la importancia de combinar contratos de suministro energético a largo plazo con inversiones en tecnologías de generación limpia.
De esta manera, el análisis presentado en RESMINE 2026 plantea que la expansión de la inteligencia artificial requerirá una estrategia energética diversificada, en la que el gas natural podría actuar como respaldo durante la transición hacia sistemas de generación con menores emisiones.





