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Perú podría recuperar el segundo lugar mundial en producción de cobre hacia 2030

Producción de cobre en Perú y perspectivas de crecimiento de la minería cuprífera.
Perú busca impulsar nuevos proyectos para aumentar su producción de cobre y aprovechar las oportunidades del mercado internacional.

La producción de cobre en Perú podría ganar protagonismo en el mercado internacional ante el retroceso de la minería chilena y el crecimiento de la demanda mundial del metal. Sin embargo, aprovechar esta oportunidad dependerá de la capacidad del país para impulsar nuevas inversiones, destrabar proyectos y fortalecer la exploración minera durante los próximos años.

Entre enero y agosto de 2026, la producción cuprífera peruana creció 1,2% y alcanzó aproximadamente 1,83 millones de toneladas métricas finas (TMF), según el Boletín Estadístico Minero del Ministerio de Energía y Minas (MINEM). En contraste, Chile registró una caída de 7,7% en su producción de cobre durante el mismo periodo, de acuerdo con las estadísticas de la Comisión Chilena del Cobre (Cochilco).

Esta diferencia abre una oportunidad para la minería peruana, aunque los especialistas advierten que el país necesita inversiones y nuevos proyectos para incrementar su oferta de manera sostenida.

Caída de la producción chilena abre oportunidades para Perú

Chile afronta un escenario complejo para su industria cuprífera. Hasta agosto de 2026, su producción mensual alcanzó el nivel más bajo desde enero de 2023. Además, las proyecciones del Ministerio de Hacienda chileno apuntan a una contracción anual de entre 8% y 9%. De concretarse, sería su menor registro de producción en más de dos décadas.

Entre los factores que explican esta situación figuran los accidentes mortales, los episodios climáticos extremos y el envejecimiento de sus principales yacimientos. A ello se suman las dificultades para desarrollar proyectos estructurales y compensar la disminución de las leyes minerales, que influye en la cantidad de cobre que puede obtenerse del mineral procesado.



En declaraciones recogidas por Gestión, Rómulo Mucho, exministro de Energía y Minas, estimó que el retroceso chileno podría representar una reducción de aproximadamente 300.000 toneladas de cobre en la oferta durante 2026.

“Serían cerca de 300,000 toneladas de cobre que dejaría de producir este año y eso equivale a una gran mina, por ejemplo, como Quellaveco”, señaló Mucho al referirse a las dificultades que enfrenta la industria del país vecino.

No obstante, el exministro advirtió que Perú no cuenta con capacidad suficiente para reemplazar inmediatamente todo ese volumen. El desarrollo de nuevas operaciones requiere varios años de inversión, construcción y preparación antes de alcanzar niveles significativos de producción.

Demanda mundial de cobre refuerza la oportunidad minera

Las perspectivas de consumo del metal rojo también podrían favorecer a los principales países productores. La expansión de las redes eléctricas, la electrificación de diferentes actividades económicas y el desarrollo de tecnologías relacionadas con la transición energética están impulsando la demanda mundial de cobre.

En este contexto, la Agencia Internacional de Energía (IEA) advierte que, con los proyectos actualmente anunciados, la oferta mundial de cobre podría situarse alrededor de un 25% por debajo de la demanda hacia 2035.

Este escenario refuerza la importancia de desarrollar nuevos yacimientos y ampliar la capacidad productiva. Para Perú, el desafío consiste en transformar sus recursos geológicos y su cartera de inversiones en proyectos capaces de aportar producción adicional de manera sostenida.

Cartera de inversión minera de Perú supera los US$ 60.000 millones

Uno de los principales activos del país es su cartera de proyectos de inversión minera, valorizada entre US$ 58.000 millones y US$ 64.000 millones, según Carlos Casas, director del Centro de Estudios en Energía, Minería y Sostenibilidad de la Universidad del Pacífico (CEEMS). En comparación, la cartera chilena se sitúa en aproximadamente US$ 34.000 millones.

Sin embargo, contar con proyectos identificados no garantiza que la producción aumente en el corto plazo. Casas sostuvo que las empresas productoras mantienen compromisos comerciales de largo plazo y que elevar la extracción sin reponer reservas minerales podría acortar la vida útil de los yacimientos.

Por ello, consideró que la oportunidad debe abordarse desde una perspectiva de mediano plazo, mediante nuevas inversiones y el fortalecimiento de la exploración.

“Si ellos pierden la viada es una oportunidad que podemos aprovechar, pero con nueva inversión y eso va a tomar tiempo en materializarse”, afirmó el especialista.

Casas también señaló que el Estado debe contribuir a generar condiciones favorables para la inversión, reducir la conflictividad social y agilizar los procedimientos administrativos que afectan el desarrollo de los proyectos.

Tía María, La Granja y Michiquillay podrían impulsar la producción

Entre las iniciativas que podrían contribuir al crecimiento de la producción de cobre en Perú destacan Tía María, La Granja y Michiquillay. También figuran posibles ampliaciones en operaciones como Las Bambas, Antamina y Cerro Verde.

Mucho consideró que el avance de estas iniciativas podría ayudar al país a recuperar el segundo lugar mundial entre los principales productores de cobre. En particular, destacó el potencial de La Granja y Michiquillay, en Cajamarca, y la contribución prevista de Tía María.



“Pronto el proyecto Tía María va a añadir unas 120 mil toneladas más de cobre a nuestra producción”, sostuvo el exministro.

No obstante, la materialización de estos aportes dependerá del avance efectivo de cada proyecto. Mucho recordó que las grandes operaciones mineras pueden requerir entre cuatro y cinco años de construcción, por lo que las decisiones adoptadas actualmente podrían reflejarse en mayores volúmenes hacia el final de la década.

En ese contexto, estimó que Perú podría recuperar el segundo lugar mundial en producción de cobre alrededor de 2030 o 2031, siempre que se concreten las inversiones necesarias.

Exploración minera será clave para sostener el crecimiento

Además de acelerar los proyectos existentes, Perú necesita ampliar su base de recursos para evitar que el agotamiento de los yacimientos limite la producción futura.

La exploración minera cumple un papel central en este proceso, pues permite identificar nuevos recursos y desarrollar proyectos que puedan incorporarse progresivamente a la actividad productiva.

El desafío no consiste únicamente en aprovechar la menor oferta chilena, sino en construir una capacidad de producción sostenible que permita responder al crecimiento de la demanda internacional durante la próxima década.

Para ello, el avance de los proyectos debe acompañarse de nuevas exploraciones, reposición de reservas y condiciones regulatorias que favorezcan las inversiones mineras de largo plazo.

Fenómeno El Niño plantea riesgos para las operaciones mineras

Las condiciones climáticas también forman parte de los factores que podrían afectar la producción de cobre en la región. Mientras Chile enfrenta riesgos asociados con eventos extremos, en Perú las principales preocupaciones están relacionadas con la disponibilidad de agua y la continuidad de las operaciones mineras.

Casas consideró que el impacto de las lluvias podría ser menor en las principales zonas productoras peruanas, concentradas en el sur del país. Sin embargo, advirtió que una eventual sequía podría comprometer el abastecimiento de agua requerido por las operaciones.

Por su parte, Mucho señaló que los fenómenos climáticos extremos también podrían afectar carreteras, puentes y accesos mineros, así como el transporte de combustible, repuestos y otros insumos necesarios para mantener la producción.

En consecuencia, aprovechar la oportunidad que abre el retroceso chileno requerirá nuevas inversiones, mejoras en la infraestructura y medidas para fortalecer la resiliencia operativa de la minería peruana.

La posibilidad de recuperar el segundo lugar mundial en producción de cobre de Perú hacia 2030 dependerá, finalmente, de que el país convierta su cartera de proyectos en nuevas operaciones y mantenga una estrategia sostenida de inversión, exploración y reposición de reservas.

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