FMI advierte que oro ilegal en Perú habría alcanzado niveles cercanos a la producción formal en 2025

La expansión de la minería ilegal continúa ganando terreno en el Perú y se ha convertido en una de las principales preocupaciones para las autoridades económicas internacionales. Un reciente análisis del Fondo Monetario Internacional (FMI) advierte que la extracción ilícita de minerales ha experimentado un crecimiento significativo en los últimos años, favorecida por el elevado valor que registran metales como el oro y el cobre en los mercados internacionales.

De acuerdo con la entidad, el fenómeno ha alcanzado una magnitud tal que la producción ilegal de oro registrada durante 2025 se habría aproximado a los volúmenes generados por la actividad formal. Este escenario refleja la creciente capacidad operativa de las redes vinculadas a la extracción no autorizada de minerales y plantea nuevos desafíos para la gobernanza del sector.

El informe señala que la problemática trasciende el ámbito económico y mantiene una estrecha relación con actividades delictivas asociadas al crimen organizado. Entre los riesgos identificados figuran el lavado de activos, los flujos financieros ilícitos, el deterioro ambiental y los impactos sobre la seguridad de las poblaciones donde se desarrolla esta actividad.

El FMI también advierte que el avance de la minería ilegal ya no se limita al oro. El documento identifica señales de expansión en la producción informal de cobre, estimando que una parte de las exportaciones peruanas de este metal tendría origen en operaciones fuera del marco legal. Esta situación se presenta en un contexto de alta demanda internacional por minerales estratégicos para la transición energética.

Para evaluar la evolución de esta actividad, especialistas del organismo desarrollaron una metodología basada en herramientas de inteligencia artificial y aprendizaje automático. El modelo fue alimentado con información satelital y registros administrativos con el objetivo de identificar cambios territoriales asociados a la minería ilegal y medir su comportamiento a lo largo del tiempo.

“El personal del FMI entrenó un modelo de aprendizaje automático para predecir la actividad minera ilegal local y variable en el tiempo, utilizando datos satelitales y administrativos”, precisó el organismo en su informe.

Los resultados muestran que la presencia de esta actividad se mantuvo relativamente estable durante los primeros años del periodo analizado. Sin embargo, tras la pandemia comenzó un proceso de expansión más acelerado que se intensificó especialmente durante 2024.

Entre 2018 y 2024, la probabilidad mediana de minería ilegal aumentó 7.8 puntos porcentuales, de los cuales más de la mitad del incremento se registró únicamente entre 2023 y 2024, reflejando una aceleración reciente del fenómeno.

El estudio identifica además una ampliación geográfica del problema. Alrededor del 56% de los distritos evaluados registran actualmente mayores probabilidades de presentar actividades mineras ilegales respecto a años anteriores. Esta tendencia evidencia que el fenómeno ya no se concentra únicamente en zonas tradicionalmente afectadas, sino que viene extendiéndose hacia territorios donde anteriormente la incidencia era reducida.

Otro aspecto destacado por el organismo es el debilitamiento institucional que puede generar la expansión de estas actividades. La persistencia de economías ilegales vinculadas a la extracción de minerales representa un reto para la aplicación de la ley, la supervisión ambiental y la capacidad del Estado para garantizar una gestión sostenible de los recursos naturales.

En ese contexto, el FMI considera que el crecimiento de la minería ilegal constituye uno de los desafíos estructurales más relevantes para el Perú, particularmente en un escenario marcado por precios elevados de los metales y una creciente presión sobre la demanda mundial de recursos minerales.

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