Chile y Perú proyectan la creación de la primera “Zona Franca del Cobre” para liderar el mercado minero mundial
En un contexto de creciente demanda global por minerales críticos para la transición energética, Chile y Perú se encuentran ante la oportunidad histórica de consolidar una alianza estratégica mediante la creación de una Zona Franca del Cobre. Esta propuesta busca integrar los recursos y capacidades de ambos países para dejar de ser solo exportadores de materia prima y convertirse en un ecosistema industrial líder del siglo XXI. Un activo geopolítico estratégico
Actualmente, Chile y Perú son los dos mayores productores de cobre del mundo, sumando el 37% de la producción global (5,3 millones de toneladas anuales por Chile y 2,7 millones por Perú). Además, poseen conjuntamente el 37% de las reservas mundiales conocidas, con 190 millones de toneladas en territorio chileno y 90 millones en el peruano.
“La pregunta ya no es si competiremos o cooperaremos. La pregunta es si tendremos la visión de construir juntos el mayor polo minero-industrial del siglo XXI”, señaló Carlos Escaffi, director de Relaxiona Internacional y promotor de la iniciativa, durante una conferencia magistral en EXPOCOBRE 2026.
El Proyecto 51: Hacia la industrialización en origen
La propuesta técnica, bajo el nombre de Proyecto 51, tiene como objetivo disruptivo alcanzar el 51% del suministro mundial de cobre en un plazo de 15 años. A diferencia de los modelos de extracción tradicionales, esta zona franca fomentaría la manufactura de valor agregado, incluyendo la producción de cátodos, ánodos, cables de alto rendimiento y componentes para electromovilidad.
La infraestructura crítica proyectada incluye: Corredores de Integración, a través de un posible Ferrocarril Binacional del Cobre que conecte los centros mineros de Tarapacá, Antofagasta y Atacama (Chile) con Tacna, Moquegua y Arequipa (Perú).
Un Ecosistema Industrial con la instalación de fundiciones modernas con captura de emisiones superior al 99.5% y plantas de economía circular para la recuperación de metales en relaves.
Además, un directorio tripartito integrado por los Estados de Chile y Perú junto al sector privado, bajo un marco aduanero de arancel cero para insumos y bienes de capital.
Carlos Escaffi precisó que la integración no parte de cero. Actualmente, el 37% del capital extranjero de los proveedores mineros en Perú proviene de Chile, y el 40% de las exportaciones de proveedores chilenos tiene como destino el mercado peruano. No obstante, el sector enfrenta desafíos estructurales: el tiempo para pasar de la exploración a la operación ha pasado de 6 a 18 años en las últimas décadas, y los costos de descubrimiento se han triplicado.
“La creación de esta zona franca permitiría a ambas naciones tener un rol más activo en la formación del precio del cobre y reducir la volatilidad del mercado. Con una demanda proyectada que crecerá hasta un 60% hacia 2040 debido a la descarbonización global, Chile y Perú se posicionan como actores indispensables para la sostenibilidad del planeta”, puntualizó.








