¿Cómo está avanzando el Perú en el cierre de minas?

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En el Perú, la gestión del cierre de minas se ha convertido en un desafío cada vez mayor en el sector. Según el Ministerio de Energía y Minas (MINEM), para inicios del 2025 el país contaba con aproximadamente US $2,800 millones en garantías financieras para asegurar el cumplimiento de los planes de cierre de minas, fondos destinados a cubrir la rehabilitación ambiental y el seguimiento posterior al cierre, una vez que finalicen las operaciones.

La actualización de la Ley N.º 28090 y su reglamento promueve un enfoque más integral del cierre de minas, fomentando una planificación más rigurosa de los costos y un monitoreo medioambiental sostenido a largo plazo, incluso años después de finalizada la actividad minera. “Durante años el cierre de minas se consideraba como algo que debía abordarse al final del proyecto. Hoy, está claro que las decisiones tomadas en las primeras fases tienen impacto directo en los costos, los riesgos ambientales y la viabilidad general del cierre”, explica Giselle Vera, Mine Closure Practice Lead.

Por su parte, Gabriel Devoto, Director of Mine Closure, destaca que las actualizaciones normativas tienen por objeto reforzar la planificación financiera y ambiental de los proyectos mineros. “El reto para las empresas consiste en integrar el cierre de la mina en la fase de diseño del proyecto y considerar desde el inicio los costos y las actividades de monitoreo que continuarán después del cese de las operaciones”, explica.

Nuevas metodologías

Uno de los principales desafíos al momento de planificar el cierre de minas es que, en las primeras etapas de un proyecto, existe información limitada sobre su diseño final. Esto dificulta estimar con precisión cuánto costará cerrar una operación y restaurar el entorno.

En su estudio “Cierre desde el día uno: Estimación estratégica de costos conceptuales para un cierre sostenible”, Vera propone metodologías que permiten realizar estimaciones preliminares de los costos de cierre incluso cuando el proyecto todavía se encuentra en fase conceptual.

El enfoque se basa en información de referencia de proyectos similares, capacidades de planta y factores de ingeniería para estimar los costos de cierre por componentes, como plantas de procesamiento, depósitos de relaves o infraestructura minera. De esta forma, es posible construir una primera estimación del presupuesto de cierre y actualizarla a medida que el proyecto avanza y se dispone de más información técnica.

La metodología también organiza las actividades de cierre en un claro proceso, desde el desmantelamiento de las instalaciones hasta la estabilidad física, la revegetación y el monitoreo post cierre.

Este enfoque reconoce además que el cierre de una mina no termina cuando se detiene la operación. En muchos casos, las actividades de monitoreo y mantenimiento ambiental pueden extenderse durante más de dos décadas, lo que hace fundamental contar con herramientas que faciliten la planificación de los costos desde las primeras etapas del proyecto.

Este tema formará parte de la agenda del 2.º Congreso de Cierre de Minas, que se realizará los días 23 y 24 de abril. Ausenco también será parte del panel de discusión “Cómo podemos dejar un legado positivo”, donde participará Paolo Puggioni, Environmental Mine Closure Lead. El panel de discusión abordará las actividades de cierre integral, planificada desde la fase de diseño y destinadas a generar valor ambiental, social y económico.

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