Cobre y aluminio se desploman por aumento del conflicto en Medio Oriente y alza de los precios de la energía
Los metales industriales registraron fuertes caídas en los mercados internacionales en medio del aumento del conflicto en Medio Oriente, que elevó los precios de la energía y reavivó los temores sobre un mayor impacto en la economía mundial.
El cobre llegó a desplomarse hasta un 5,2% en Londres, borrando las ganancias acumuladas en lo que iba del año, mientras que el aluminio cayó hasta un 8,4%, en lo que representó su mayor retroceso desde 2018. El movimiento se produjo luego de que Irán e Israel intercambiaran ataques contra instalaciones energéticas en la región.
La tensión se intensificó después de que Teherán atacara la planta de gas natural licuado más grande del mundo, tras una ofensiva israelí contra el yacimiento de gas iraní de South Pars. Estos hechos impulsaron con fuerza los precios del gas europeo y del Brent, incrementando la presión sobre los activos de riesgo, entre ellos las materias primas industriales.
En este contexto, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, presionó para que se redujera la intensidad de los ataques, mientras el mercado seguía atento a la posibilidad de una salida al conflicto. Sin embargo, ante la falta de una solución y el fuerte aumento de los precios de la energía, se profundizó la venta de activos vinculados al crecimiento económico global.
El cobre, que comenzó el año con una tendencia alcista y alcanzó un máximo histórico a fines de enero, acumula una caída cercana al 11% en lo que va del mes en la Bolsa de Metales de Londres (LME). A la 1:17 p. m. hora local, cotizaba a US$ 11.890 por tonelada, con un retroceso del 4,1%.
“Se trata de la preocupación por la economía y la inflación”, afirmó Wu Kunjin, jefe de investigación de metales básicos en Minmetals Futures Co. El analista advirtió además que, mientras los precios del petróleo crudo se mantengan elevados por más tiempo, mayor será el impacto sobre la inflación y aumentará la posibilidad de nuevas presiones sobre las tasas de interés.
A ello se sumó la cautela generada por la última reunión de política monetaria de la Reserva Federal. Aunque la entidad mantuvo las tasas sin cambios por segunda reunión consecutiva, los comentarios de su presidente, Jerome Powell, reforzaron la percepción de que las presiones inflacionarias seguían presentes incluso antes del estallido del conflicto con Irán.
Los operadores de metales evalúan ahora dos riesgos al mismo tiempo: por un lado, posibles interrupciones en el suministro, especialmente en el mercado del aluminio; y por otro, el efecto que una eventual desaceleración económica global podría tener sobre la actividad manufacturera y la demanda de metales.
En el caso de China, la demanda ya mostraba debilidad antes del agravamiento del conflicto. No obstante, la reciente caída de los precios también podría estimular nuevas compras, sobre todo entre consumidores chinos que se habían mostrado reacios a pagar los altos valores observados a inicios de año. Las reservas de aluminio y cobre en ese país habían aumentado en las últimas semanas.
“Tras la caída de los precios, las expectativas de consumo en China han mejorado bastante, lo que también resulta útil para la reducción de inventarios en el futuro”, declaró Wu.
En el caso del aluminio, el metal bajó un 6,4% hasta los US$ 3.181 por tonelada. Aun así, mantiene una ganancia cercana al 6% en lo que va del año, aunque el reciente desplome recortó rápidamente parte de las subidas registradas al inicio del conflicto por los riesgos para el suministro regional.










