Minera Lincuna plantea modificaciones en Huancapetí con inversión de US$ 135 millones

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La Compañía Minera Lincuna ha planteado una serie de modificaciones en su principal operación minera, Huancapetí, ubicada en la Cordillera Negra, región Áncash, como parte de una estrategia orientada a optimizar el desempeño ambiental y operativo de la unidad. Para ello, la empresa presentó ante el Servicio Nacional de Certificación Ambiental para las Inversiones Sostenibles (Senace) el Primer Informe Técnico Sustentatorio (ITS) de la Modificación de su Estudio de Impacto Ambiental detallado.

El documento recoge ocho ajustes que no alteran la naturaleza del proyecto ni el proceso productivo autorizado, y que se ejecutarán íntegramente dentro del área ambiental ya aprobada. Según lo expuesto por la compañía, las propuestas buscan mejorar la configuración de componentes clave y auxiliares, así como reforzar la gestión ambiental de la operación.

Uno de los principales cambios se concentra en los depósitos de relaves. En el caso del depósito DR-02, Lincuna propone una adecuación del borde de seguridad, mientras que en Sipchoc —aprobado en 2025— se plantea un rediseño integral con el objetivo de reducir impactos durante las etapas de construcción y operación. Este ajuste conlleva también la modificación del trazado de las tuberías que transportan los relaves desde la planta concentradora, cuya capacidad alcanza las 5,000 toneladas métricas por día.

El ITS incluye además la reubicación de sistemas de recolección de aguas residuales industriales en el sector Sipchoc, la incorporación de una conexión eléctrica a una línea de 22.9 kilovoltios y la habilitación de accesos asociados a la vía interna CM-L-4. A ello se suman ajustes en los sistemas internos de transporte de agua, en coherencia con el nuevo diseño del depósito de relaves.

En zonas auxiliares como Jinchis y Rescate, la empresa propone optimizar el manejo de aguas mediante la instalación y adecuación de drenajes para aguas de contacto y no contacto, las cuales serán conducidas temporalmente hacia la planta de tratamiento de aguas residuales industriales de Sipchoc. Asimismo, en el campamento Hércules se prevé la ampliación del segundo nivel de tres pabellones existentes, sin incrementar la capacidad de alojamiento, con el fin de mejorar las condiciones de habitabilidad del personal.

El plan también contempla una reorganización del cronograma general del proyecto, ajustando las actividades previstas en las etapas de construcción, operación y cierre. De acuerdo con la información presentada, estas modificaciones no implican la intervención de nuevas áreas fuera de la línea base ambiental aprobada.

En términos de inversión, el ITS estima un presupuesto total de US$ 134.9 millones, de los cuales US$ 133.8 millones se concentran en el rediseño del depósito de relaves Sipchoc. El monto restante se destinará a obras complementarias, como sistemas de conducción, ampliaciones del campamento, y la implementación de pozas de agua subterránea y de colección de efluentes.

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