La formalización minera podría impulsar un crecimiento adicional de 1,5% del Producto Bruto Interno (PBI) del Perú y generar entre 300.000 y 400.000 puestos de trabajo. Así lo señaló Miguel Incháustegui, presidente de Rumbo a PERUMIN, a partir de estimaciones del Ministerio de Energía y Minas (MINEM).
El también exministro de Energía y Minas destacó el potencial económico de la minería artesanal y de pequeña escala (MAPE). Sin embargo, precisó que estos resultados dependerían de una formalización efectiva, acompañada de mecanismos que mejoren la productividad y rentabilidad de los pequeños productores.
En ese contexto, anunció que, como parte de las actividades de Rumbo a PERUMIN, se desarrollaría un estudio para evaluar el impacto económico que podría alcanzar una minería artesanal formal y sostenible.
Formalización minera podría generar hasta 400.000 empleos
Incháustegui explicó que las estimaciones disponibles muestran el potencial de la formalización minera para contribuir al crecimiento económico y la generación de empleo en el país.
No obstante, consideró necesario contar con información que permita sustentar estas proyecciones y evaluar sus posibles resultados.

“Se habla, de acuerdo con los cálculos del Minem, de que podría generar 1,5% de PBI más. Se habla de que podría generar entre 300.000 y 400.000 puestos más. Eso queremos tener evidencia”, sostuvo.
Por ello, el estudio anunciado buscaría aportar elementos técnicos para dimensionar la contribución económica de una MAPE formal y sostenible.
Las cifras mencionadas corresponden a estimaciones de impacto potencial. Por tanto, no representan un incremento del PBI ni puestos de trabajo que ya se hayan generado.
Pequeña minería necesita mayor productividad y rentabilidad
El presidente de Rumbo a PERUMIN señaló que el proceso de formalización no debe limitarse al cumplimiento de los requisitos legales.
Por el contrario, sostuvo que también debe convertirse en una oportunidad para mejorar los ingresos de los pequeños productores y fortalecer la sostenibilidad económica de sus actividades.
“Tenemos que dejar de pensar en que se tienen que formalizar para cumplir con la ley. Se tienen que formalizar, pero también para generar rentabilidad”, afirmó.
En esa línea, planteó evaluar mecanismos que permitan a los pequeños mineros asociarse y aprovechar economías de escala.
Estas alternativas podrían facilitar una mayor eficiencia productiva y ampliar las oportunidades económicas de quienes buscan desarrollar sus actividades dentro de la legalidad.
De esta manera, la formalización minera podría ofrecer beneficios que vayan más allá del reconocimiento legal de las operaciones.
Rumbo a PERUMIN pide priorizar debate técnico sobre Ley MAPE
Incháustegui también se pronunció sobre el debate nacional relacionado con la minería artesanal y de pequeña escala.
Al respecto, consideró necesario dejar de concentrar la discusión únicamente en las posibles ampliaciones del Registro Integral de Formalización Minera (Reinfo).
En su lugar, propuso priorizar la construcción de un marco normativo que permita desarrollar una MAPE sostenible, responsable y económicamente viable.
“Ya dejemos de hablar si se amplía o no el Reinfo y hablemos sobre cómo promover una MAPE sostenible y responsable”, enfatizó.
Su planteamiento apunta a que la discusión sobre la Ley MAPE incorpore criterios técnicos y económicos, además de los aspectos regulatorios.
Formalización de la MAPE requiere una visión sostenible
Las declaraciones de Incháustegui ponen de relieve la necesidad de abordar la formalización desde una perspectiva más amplia.
Además de establecer reglas para operar legalmente, el proceso debería considerar mecanismos que permitan a los pequeños productores mejorar su productividad y acceder a mayores oportunidades de desarrollo.
En ese escenario, el estudio anunciado en Rumbo a PERUMIN buscaría aportar evidencia sobre el potencial económico de una minería artesanal formal.
Así, el debate sobre la formalización minera en Perú podría incorporar información sobre su posible contribución al PBI, la generación de empleo y la rentabilidad de los pequeños productores.






