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Ampliaciones de minas de cobre podrían atraer hasta US$ 6,000 millones anuales

Ampliaciones de minas de cobre en Perú podrían movilizar hasta US$ 6,000 millones anuales

Las ampliaciones de minas de cobre que ya operan en el Perú podrían movilizar inversiones de entre US$ 5,000 millones y US$ 6,000 millones al año. Estos recursos estarían destinados a incrementar la producción, ampliar operaciones o extender la vida útil de minas existentes.

Así lo señaló Víctor Gobitz, presidente de PERUMIN 38, en declaraciones a la Agencia Andina. El ejecutivo destacó que operaciones como Las Bambas, Toromocho, Antamina y Cerro Verde, además de Coroccohuayco, cuentan con proyectos orientados a ampliar capacidad o prolongar su funcionamiento.

Según explicó, estas iniciativas presentan condiciones favorables para avanzar con mayor rapidez, debido a que se desarrollan sobre operaciones que ya cuentan con una huella ambiental y una relación económica establecida con sus zonas de influencia.

“Esas operaciones existentes que tienen ya una huella ambiental y todos tienen proyectos ya sea de expansión, de producción o de extensión de vida”, afirmó Gobitz.

Ampliaciones de minas de cobre tienen ventajas frente a nuevos proyectos

El presidente de PERUMIN 38 explicó a la Agencia Andina que ampliar una operación existente puede resultar menos complejo que desarrollar una mina desde cero.

Además de contar con infraestructura instalada, estas operaciones mantienen relaciones laborales, comerciales y productivas con sus respectivos entornos.

“Es un espacio, desde el punto de vista ambiental, ya conocido. Además, es un territorio donde hay una interacción económica muy importante con el entorno y, por lo tanto, son los más rápidos de ejecución”, sostuvo.

“No es lo mismo expandir, crecer, sobre un activo existente que partir de cero”, agregó.

En ese contexto, Gobitz consideró que las ampliaciones podrían convertirse en uno de los principales motores de inversión minera durante los próximos años.

Portafolio cuprífero supera los US$ 60,000 millones

Las ampliaciones de minas de cobre forman parte de una cartera de inversiones mucho más amplia, que incluye nuevos proyectos y desarrollos cupríferos en distintas regiones del país.

Gobitz señaló que la industria minera peruana mantiene una cartera superior a US$ 60,000 millones pendiente de ejecución.

“La industria minera de cobre, por ejemplo, tiene un portafolio de más de 60,000 millones de dólares por ejecutar”, manifestó.

A su juicio, una mayor agilidad en los permisos y una adecuada coordinación entre los diferentes actores podrían acelerar el desarrollo de estas inversiones.

El potencial incluye tanto ampliaciones de minas actualmente operativas como nuevos proyectos distribuidos en diferentes regiones.

Perú podría duplicar su producción de cobre

Gobitz estimó que el Perú tiene potencial para elevar su producción anual de cobre desde aproximadamente 2.5 millones hasta 5 millones de toneladas.



Para alcanzar ese nivel, identificó dos grandes zonas de crecimiento: un clúster cuprífero en el norte y otro en el sur del país.

Ambos concentrarían proyectos capaces de aportar volúmenes significativos de producción. Sin embargo, su desarrollo también requerirá nuevas inversiones en infraestructura.

Cajamarca concentra proyectos del clúster cuprífero del norte

En el norte del país, Gobitz identificó a Cajamarca como el principal núcleo de futuros proyectos de cobre.

Entre las iniciativas mencionadas figuran Michiquillay, Galeno, Conga, La Granja y Cañariaco, entre otros proyectos.

“Esos proyectos que están en el clúster del norte alrededor de Cajamarca pueden superar el millón, millón y medio de toneladas anuales”, señaló.

No obstante, advirtió que desarrollar esta cartera requerirá una planificación conjunta de infraestructura.

Las necesidades incluyen puertos, energía, carreteras y comunicaciones, debido a que ejecutar cada proyecto de manera aislada podría retrasar su avance.

“Son proyectos que de manera aislada pueden ser muy complejos, muy lentos de desarrollar”, explicó.

Puertos serán clave para proyectos del norte

Uno de los desafíos será definir por dónde se exportaría la producción del futuro clúster cuprífero del norte.

Cajamarca no tiene acceso directo al litoral, por lo que será necesario establecer corredores logísticos hacia terminales portuarios.

“El puerto de Eten, Chiclayo, es una opción. El otro puerto más al norte sería Piura, Bayóvar”, indicó Gobitz.

El ejecutivo sostuvo que estas decisiones requerirán coordinación entre el sector público y privado. Algunas de las obras necesarias podrían demandar participación estatal debido a su magnitud e impacto territorial.

Sur del Perú concentra otro gran clúster de cobre

El segundo gran polo de crecimiento se ubica en el sur del país y comprende principalmente Arequipa, Moquegua, Apurímac y parte del Cusco.

Gobitz mencionó proyectos como Tía María, Los Chancas, Trapiche, la expansión de Cerro Colorado y Antilla.

“Ahí tenemos en plena construcción Tía María, pero no es el único proyecto”, sostuvo.

A diferencia del norte, el sur cuenta con un hub minero más desarrollado y dispone del Puerto de Matarani como infraestructura de salida.

Según Gobitz, este clúster tendría un potencial similar al del norte, de entre 1 millón y 1.5 millones de toneladas anuales de cobre.

Producción de cátodos requerirá mayor articulación industrial

El desarrollo de los proyectos del sur también demandará coordinación con otras instalaciones industriales.

Gobitz explicó que varios de estos proyectos producirán cátodos de cobre y requerirán ácido sulfúrico para sus procesos.



Por ello, consideró necesario articular su crecimiento con una eventual expansión de la fundición de Ilo.

Para el presidente de PERUMIN 38, estas conexiones muestran que la expansión minera debe evaluarse junto con las necesidades energéticas, logísticas e industriales de cada zona.

“Esa es la dimensión del portafolio Perú, pero nuevamente se requiere una mirada conjunta y lograr consensos y hacer sincronías para que las cosas sucedan de manera armónica”, afirmó.

Plan de inversiones debería proyectarse a 20 años

Gobitz planteó que el desarrollo de ambos clústeres debe formar parte de una estrategia de largo plazo.

El objetivo sería definir con claridad la secuencia en que deberían ejecutarse las inversiones privadas y las obras de infraestructura necesarias.

“Si logramos con claridad tener definido ese clúster del norte, ese clúster del sur, y cuál sería la secuencia de inversión en infraestructura y la inversión privada de manera secuencial, podríamos construir un plan de inversiones”, señaló en declaraciones a la Agencia Andina.

Esta planificación, añadió, no debería limitarse a los próximos cinco años.

“Ya pensando, no en los próximos cinco años, sino seguramente en un horizonte de 20 años, poner al Perú en un nivel, tratar de llegar al liderazgo en la producción de cobre”, sostuvo.

Ampliaciones podrían acelerar inversión y producción de cobre

En este escenario, las ampliaciones de minas de cobre representan una de las alternativas más inmediatas para movilizar nuevas inversiones.

Operaciones ya existentes cuentan con infraestructura, experiencia productiva y vínculos económicos con sus entornos. Estas condiciones podrían facilitar proyectos de expansión, aumento de producción y extensión de vida útil.

Al mismo tiempo, el portafolio de más de US$ 60,000 millones muestra que el crecimiento del cobre peruano también dependerá del desarrollo de nuevos proyectos y de inversiones complementarias en carreteras, energía y puertos.

Para Gobitz, una adecuada planificación de los clústeres del norte y sur permitiría integrar zonas altoandinas, costeras y rurales, además de acercar al Perú a una producción anual de 5 millones de toneladas de cobre.

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