Perú contamina menos de lo que creemos: especialistas advierten que el país emite apenas el 0.17 % del CO₂ mundial
En medio de la reciente alerta por el suministro de gas natural en el país, especialistas han puesto sobre la mesa un dato que suele pasar desapercibido en el debate público: el Perú representa apenas alrededor del 0.17 % de las emisiones globales de dióxido de carbono (CO₂), lo que lo ubica entre los países con menor aporte relativo a la contaminación mundial.
El tema fue abordado durante el programa “Hidrocarburos+”, del Capítulo de Ingeniería de Petróleo, Gas Natural y Petroquímica del CIP Lima, conducido por su presidente, el Ing. CIP Joseph Sinchitullo. Durante la entrevista, el presidente del Comité Técnico Especializado de Gas Natural, Ing. Federico Noguera, explicó que con frecuencia se asocia automáticamente a la industria del petróleo y gas con altos niveles de contaminación, sin considerar el contexto real de la matriz energética peruana.
Una matriz energética con menor impacto
Parte de esta realidad se explica por la estructura del sistema eléctrico nacional. Actualmente, alrededor del 45 % de la generación eléctrica proviene de centrales hidroeléctricas, una fuente renovable que prácticamente no genera emisiones directas de carbono.
A ello se suma el gas natural, que aporta cerca de otro 40 % de la generación eléctrica del país. Aunque se trata de un combustible fósil, produce menos emisiones que otros combustibles utilizados para generar energía, como el carbón o el diésel. Esta combinación ha permitido que el Perú mantenga una matriz energética relativamente limpia en comparación con muchas economías industrializadas.
El reto: fortalecer la infraestructura energética
Sin embargo, esta ventaja ambiental convive con un desafío importante: la seguridad energética del sistema. Para los especialistas, este episodio debe entenderse como una señal de alerta sobre la necesidad de fortalecer la planificación energética del país.
Entre las medidas que se plantean destacan el desarrollo de nuevas infraestructuras de transporte de gas, la implementación de sistemas alternativos de abastecimiento y la promoción de inversiones en exploración de reservas, con el objetivo de asegurar la continuidad del suministro en el largo plazo.
En ese escenario, el desafío para el Perú no solo consiste en mantener su baja participación en las emisiones globales, sino también en construir un sistema energético más resiliente que permita sostener el crecimiento económico sin comprometer su ventaja ambiental.










