Eficiencia energética: la prioridad estratégica para el crecimiento sostenible del Perú

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Para cumplir los objetivos climáticos y energéticos al 2030, la eficiencia energética global debe mejorar a un ritmo cercano al 4 % anual de acuerdo con la Agencia Internacional de Energía. Este escenario confirma que el reto energético ya no pasa únicamente por aumentar la capacidad de generación, sino por optimizar la forma en que la energía se utiliza en hogares, empresas e industrias.

La energía es un insumo esencial para el desarrollo económico y social, pero su uso ineficiente genera mayores costos, presión sobre la infraestructura y un impacto ambiental creciente. En un contexto donde la demanda continúa en aumento, avanzar hacia un consumo más responsable se vuelve una prioridad para garantizar sistemas energéticos sostenibles y resilientes en el largo plazo.

“La eficiencia energética es una de las palancas más inmediatas para avanzar en la transición energética. Gestionar mejor la energía, integrando tecnología, digitalización y automatización, permite tomar decisiones más inteligentes, reducir impactos ambientales y fortalecer la competitividad de las organizaciones. Hoy, la información en tiempo real y la gestión basada en datos son claves para lograr operaciones más eficientes y sostenibles”, comenta Roberto Lepin, director de servicios SAC de Schneider Electric

En el Perú, este desafío adquiere una dimensión estratégica ante el crecimiento de sectores intensivos en consumo energético como la industria, la minería, los edificios corporativos y los centros de datos. En este escenario, la eficiencia energética deja de ser únicamente una medida de ahorro para convertirse en un factor clave de continuidad operativa, sostenibilidad y desarrollo económico, especialmente en un contexto de mayor exigencia energética.

La gestión eficiente de la energía está estrechamente vinculada a la digitalización. Contar con soluciones que permitan monitorear el consumo en tiempo real, automatizar procesos y analizar datos energéticos de manera integral facilita una toma de decisiones más informada. Este enfoque permite identificar ineficiencias, anticipar riesgos y optimizar recursos, generando beneficios tanto económicos como ambientales.

Desde esta perspectiva, Schneider Electric impulsa un enfoque integral que combina gestión energética y automatización, acompañando a empresas y sectores estratégicos en la adopción de soluciones que promueven un uso más eficiente y responsable de la energía. Este modelo permite no solo optimizar el desempeño operativo, sino también anticiparse a escenarios de mayor demanda y fortalecer la resiliencia de las operaciones.

Más allá de la tecnología, el desafío de la eficiencia energética es también cultural y estratégico. Implica incorporar la gestión de la energía en la toma de decisiones, medir para mejorar y comprender que cada kilovatio optimizado tiene un impacto directo en la competitividad, los costos y el cuidado del medio ambiente. En economías como la peruana, este enfoque resulta clave para sostener el crecimiento sin comprometer los recursos energéticos.

En el mes de celebración mundial de la Energía, el mensaje trasciende la efeméride. Avanzar hacia un consumo energético más eficiente es una condición indispensable para construir sistemas energéticos más confiables, sostenibles y preparados para el futuro, donde la gestión inteligente de la energía sea parte central del desarrollo económico y social del país.

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