Oro sin rastro, oro sin mercado: la trazabilidad ya define el acceso a los mercados
El oro sigue siendo uno de los pilares de la economía minera peruana. El país se mantiene entre los principales productores y exportadores de oro a nivel global, y el metal representa uno de los productos más relevantes dentro de la canasta exportadora nacional. Sin embargo, el acceso sostenido a los mercados internacionales depende cada vez más de un factor clave: la trazabilidad.
Según cifras del SNMPE, las exportaciones de oro marcaron un récord en Perú, alcanzando los US$15.743 millones hasta septiembre de 2025. Además, este metal llegó a concentrar el 37,4% del valor total de las exportaciones mineras en lo que va de 2025, impulsado principalmente por el comportamiento de los precios internacionales.
En los últimos años, el comercio global del oro ha evolucionado hacia estándares más estrictos de debida diligencia. Refinerías, bancos, compradores industriales y centros financieros internacionales exigen información verificable sobre el origen del metal, su cadena de custodia y el cumplimiento normativo asociado.
En este escenario, las plantas procesadoras de oro cumplen un rol cada vez más estratégico dentro de la cadena de valor, convirtiéndose en un punto clave para asegurar la trazabilidad del metal, al concentrar procesos de recepción, tratamiento y control que permiten verificar el origen del mineral y documentar su recorrido antes de su comercialización.
“El valor del oro peruano ya no se define sólo por su cotización internacional, sino por la confianza que genera su origen. Sin trazabilidad, el oro enfrenta barreras comerciales. Por ello, las plantas de procesamiento no solo cumplen una función operativa en la recepción del oro de los mineros artesanales sino también en su capacidad de actuar como un eslabón de control y transparencia entre la producción y los mercados internacionales”, explicó Iván Salas, Director de OCIM en Perú y CEO de Soleil Metals.
Adicionalmente, el ejecutivo señaló que el avance en materia de trazabilidad no debería interpretarse como una carga adicional para las empresas del sector, sino como una decisión estratégica de largo plazo. Lejos de ser un costo, se trata de una inversión que permite ordenar la operación, reducir riesgos y generar mayor valor en la cadena productiva. La implementación de sistemas de trazabilidad que combinen tecnología, controles operativos robustos y marcos claros de gobernanza facilita que las compañías se alineen con las crecientes exigencias de los mercados internacionales.
Minería clave para la economía peruana
El oro se ubica de manera consistente entre los principales productos de exportación del Perú y representa una fuente relevante de divisas. Los principales destinos del oro peruano incluyen mercados altamente regulados como India, Canadá, Suiza, Emiratos Árabes Unidos y Estados Unidos, donde los controles sobre origen y cumplimiento se han intensificado en los últimos años
Si bien los marcos regulatorios internacionales juegan un rol importante, el principal motor del cambio es el propio mercado. Las entidades financieras y los compradores internacionales buscan reducir su exposición a riesgos legales, ambientales y reputacionales, lo que se traduce en mayores exigencias para los países productores. El oro que no puede demostrar su origen enfrenta crecientes restricciones para ingresar a los circuitos formales de comercialización, mientras que el oro trazable accede a mejores condiciones comerciales y financieras.
En este contexto, los mineros artesanales también cumplen un rol relevante en la cadena del oro del Perú por su aporte a la producción. Su inclusión en circuitos formales es clave para fortalecer la transparencia del sector y ampliar el acceso de este metal peruanos a los mercados internacionales.

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