Gobierno de Donald Trump acelera permisos para la minería en aguas profundas

gobierno-donald-trump-mineria-aguas-profunda

El Gobierno del presidente Donald Trump avanzó en un esfuerzo por fomentar la minería en aguas profundas, al acelerar los permisos para las empresas interesadas en explorar minerales críticos en los fondos marinos, una decisión que podría generar conflictos ambientales y legales, además de reactivar el debate internacional sobre la regulación de esta actividad emergente.

La medida se sustenta en una nueva norma finalizada por la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA), que sigue a la firma de un decreto presidencial orientado a reforzar la industria minera de aguas profundas como parte de la estrategia estadounidense para contrarrestar el amplio control de China sobre los metales críticos, esenciales para sectores como la electromovilidad, las baterías y la electrónica.

De acuerdo con un comunicado del Gobierno citado por Reuters, la norma establece la consolidación del proceso de concesión de licencias y permisos en una única revisión, lo que permitiría reducir los plazos administrativos para las empresas que buscan autorización para explorar y eventualmente explotar minerales en aguas internacionales y en la Plataforma Continental Exterior de Estados Unidos.

Esta iniciativa podría desencadenar una carrera por los recursos del fondo marino liderada por Estados Unidos, incluso antes de que se definan normas globales que regulen estas técnicas mineras relativamente nuevas. La Autoridad Internacional de los Fondos Marinos (ISA), organismo creado en el marco de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar —tratado que Estados Unidos no ha ratificado—, lleva años trabajando en un marco regulatorio sin lograr consensos definitivos.

Las diferencias se centran principalmente en los niveles aceptables de polvo, ruido y otros impactos ambientales que podría generar la minería submarina. Mientras tanto, cualquier país puede autorizar actividades de minería en aguas profundas dentro de sus propias aguas territoriales, aproximadamente hasta las 200 millas náuticas desde la costa, lo que ha llevado a varias empresas a posicionarse para explotar las aguas estadounidenses.

En este contexto, la minera canadiense The Metals Company inició el año pasado el proceso para obtener licencias y permisos de exploración, avanzando en su objetivo de convertirse en la primera empresa en obtener aprobación para explotar minerales de aguas profundas bajo este esquema regulatorio.

Se estima que algunas zonas del océano Pacífico y otras regiones contienen grandes cantidades de nódulos polimetálicos, formaciones rocosas con forma de papa que concentran metales como níquel, cobre y cobalto, considerados componentes clave para la transición energética y el desarrollo tecnológico.

Los partidarios de la minería en aguas profundas sostienen que esta actividad podría reducir la necesidad de grandes explotaciones mineras en tierra, que suelen enfrentar oposición de las comunidades locales. Sin embargo, grupos ecologistas han pedido que se prohíban estas prácticas, advirtiendo que las operaciones industriales en el fondo del océano podrían provocar una pérdida irreversible de biodiversidad marina.

A pesar del impulso regulatorio, persisten dudas sobre cómo avanzará la regulación de esta industria, en un escenario marcado por tensiones geopolíticas, vacíos normativos y crecientes preocupaciones ambientales sobre el impacto de la minería en los ecosistemas marinos.

También te puede interesar