Paralización de Tía María y Zafranal impacta en planes de inversión minera y portuaria en Arequipa
La paralización y postergación de dos de los proyectos mineros más relevantes del sur del Perú, Tía María y Zafranal, ha generado un reajuste en las perspectivas de inversión minera en la región Arequipa, además de efectos directos en la planificación de infraestructura portuaria asociada al futuro transporte de concentrados.
En el caso de Tía María, ubicado en el distrito de Cocachacra, provincia de Islay, la autorización que habilitaba el inicio de la fase de explotación fue dejada sin efecto luego de una revisión administrativa del sector Energía y Minas. Dicha autorización había sido otorgada en octubre de 2025 mediante resolución directoral a favor de la empresa Southern Peru Copper Corporation.
Posteriormente, el Consejo de Minería emitió una resolución en marzo de 2026 mediante la cual declaró la nulidad del acto administrativo, tras evaluar un recurso presentado por la Municipalidad Provincial de Islay. Con ello, el expediente deberá retornar a la Dirección General de Minería para una nueva evaluación técnica.
En esta nueva etapa, la autoridad deberá verificar el levantamiento de observaciones específicas vinculadas al diseño de botaderos del proyecto, así como la programación de ejecución de actividades, elementos considerados determinantes dentro del procedimiento de aprobación.
Mientras tanto, el proyecto Zafranal, ubicado entre las provincias de Caylloma y Castilla en Arequipa, y con una inversión estimada de 1,900 millones de dólares, también ingresó en una fase de pausa operativa.
Su operador, la empresa canadiense Teck Resources, anunció la suspensión de trabajos tempranos como parte de un proceso de reorganización interna vinculado a su fusión corporativa con Anglo American. La medida incluye la reducción de contratos con proveedores y ajustes en la dotación de personal asociada a actividades preliminares.
La compañía precisó que el proyecto pasará a una etapa de resguardo de activos, mientras se evalúan alternativas de optimización del negocio y se define la continuidad de futuras inversiones. Sin embargo, confirmó que continuará la tramitación de permisos pendientes para las siguientes fases de desarrollo, priorizando en paralelo otros activos como Quebrada Blanca en Chile.
El impacto de ambos proyectos también ha alcanzado al sector portuario. El Terminal Internacional del Sur (Tisur), operador del puerto de Matarani, había proyectado inversiones cercanas a los 50 millones de dólares para infraestructura logística, incluyendo almacenes de concentrados de cobre destinados a atender la futura producción minera del sur.
Asimismo, la empresa tenía previsto iniciar operaciones vinculadas específicamente al proyecto Zafranal hacia finales de 2027 o inicios de 2028. Sin embargo, este cronograma ha quedado sujeto a revisión debido a la paralización y postergación de los proyectos mineros.
En conjunto, estos cambios han generado un escenario de incertidumbre en la planificación de inversiones tanto mineras como logísticas en Arequipa, afectando directamente las proyecciones de desarrollo asociadas a la cartera de proyectos estratégicos del sur del país.










