Rio Tinto y Glencore descartan fusión de US$ 260.000 millones y sacuden al mercado minero

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Rio Tinto y Glencore decidieron descartar los planes que venían evaluando para una fusión valorizada en aproximadamente US$ 260.000 millones, una operación que, de concretarse, habría dado origen a la mayor compañía minera del mundo por escala y capitalización.

La confirmación llegó a través de un comunicado oficial de Rio Tinto, en el que la minera anglo-australiana informó que ya no considera una fusión ni otra forma de combinación de negocios con Glencore. Según explicó la compañía, la decisión se tomó tras concluir que no era posible alcanzar un acuerdo que generara suficiente valor para sus accionistas.

El anuncio puso fin a un proceso de conversaciones que, si bien avanzó durante varias semanas, terminó estancándose en puntos clave de la negociación, como la estructura de gobernanza, la distribución accionaria y el control del grupo resultante. Estos elementos se convirtieron en los principales obstáculos para cerrar la operación.

De acuerdo con la estructura evaluada, Rio Tinto habría conservado los cargos de presidente y director ejecutivo, asegurando además el control de la entidad fusionada. Este planteamiento fue uno de los aspectos que generó mayor resistencia por parte de Glencore, al considerar que no reflejaba de forma equilibrada la contribución de ambas compañías.

En su propia comunicación, Glencore señaló que las condiciones propuestas infravaloraban de manera significativa su negocio de cobre y su aporte global, lo que hacía que la operación resultara poco atractiva para sus accionistas. La minera destacó que su cartera de activos y proyectos estratégicos no estaba siendo reconocida adecuadamente en los términos planteados.

Según informó Bloomberg, Glencore buscaba una relación de intercambio de acciones que otorgara a sus inversionistas alrededor del 40 % de participación en la compañía combinada, una exigencia que no logró alinearse con la propuesta final evaluada por Rio Tinto.

La ruptura de las negociaciones tuvo un impacto inmediato en los mercados financieros. En la Bolsa de Londres, las acciones de Glencore llegaron a caer hasta un 11 % durante la jornada, para luego cerrar con una baja del 7 %, situándose en 475,25 peniques por acción. En el caso de Rio Tinto, sus títulos retrocedieron alrededor del 2,5 %, cerrando con una caída del 1,7 %, hasta los 6.884 peniques.

El episodio sacudió al sector minero en un contexto de precios elevados para metales clave como el cobre, el oro y la plata, lo que había alimentado expectativas de una mayor consolidación empresarial. Sin embargo, el desenlace confirma que las operaciones de gran escala siguen enfrentando complejidades significativas cuando no existe consenso sobre control, valorización y beneficios para los accionistas.

Con este resultado, el intento de fusión entre Rio Tinto y Glencore se suma a otros esfuerzos recientes de consolidación que no lograron prosperar, reforzando la idea de que el sueño de una megaminera global aún enfrenta importantes barreras estratégicas y financieras.

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